Desde hace varios años existe tanto la figura de la agencia de traducción como la del traductor free-lance para solventar las necesidades de traducción que se les presenten a las empresas y a los particulares.

La principal diferencia que existe entre una agencia de traducción y un traductor free-lance es que la agencia puede absorber una carga de trabajo mayor que el traductor en un plazo de tiempo ajustado. La razón es que la agencia de traducción cuenta con mayores recursos tanto de traductores como de herramientas de traducción. Las agencias de traducción coordinan la gestión de sus proyectos a través de jefes de proyecto y estos a su vez trabajan con equipos de traducción formados por traductores nativos.

Esto no significa que el estilo de las traducciones sea distinto en un proyecto en el que trabajan varios traductores. A través de las herramientas TAO, de las memorias de traducción y del trabajo conjunto de los traductores y jefes de proyecto se consigue un estilo homogéneo y adaptado a las necesidades del cliente.

Las agencias de traducción pueden prestar el mismo servicio a las PYMES y grandes empresas que los traductores free-lance prestan a los particulares y pequeñas empresas. Es muy importante que la agencia de traducción coordine correctamente el trabajo de comerciales, jefes de proyecto, traductores y revisores con el objetivo de prestar un magnífico servicio a sus clientes finales.

Por último cabe añadir que la comunicación entre la agencia de traducción y el cliente final debe ser constante con el objetivo de comprender a pie juntillas las necesidades del cliente y de esta forma cumplir las expectativas del cliente e incluso superarlas.