A menudo, el bilingüismo puede suponer un problema para una traducción de calidad. En este artículo, utilizaremos como ejemplo la traducción Inglés-Español de un traductor que está impregnado de las culturas española y británica.

El bilingüismo puede tener ventajas e inconvenientes a la hora de traducir para un traductor. Es cierto, que una persona puede educarse entre ambas culturas y que tiene una base aceptable de conocimiento tanto de la cultura británica como de la española. Sin embargo, esto puede suponer un inconveniente a la hora de traducir dado que el traductor siempre tendrá carencias de conocimiento en ambas culturas.

Es normal que un traductor de Inglés-Español con una buena base entre ambas culturas haya dejado de adquirir conocimientos de una de las 2 culturas conforme vaya pasando el tiempo. Por ello, es sumamente importante que los traductores bilingües, por ejemplo, en el caso de Inglés-Español actualicen su conocimiento constantemente de ambas culturas.

Es conveniente tener en cuenta que los idiomas se actualizan con el paso del tiempo y más en unos campos que en otros. Por ejemplo, en el caso de las nuevas tecnologías, el idioma inglés se actualiza a diario ya que los descubrimientos y avances suponen nuevas formas de expresión de forma constante.
En este sentido, nuestro traductor de Inglés-Español deberá impregnarse constantemente de ambas culturas.

No vale con haber nacido en España y haber vivido en el Reino Unido. Nuestro traductor deberá leer la prensa a diario de ambos países para mantenerse actualizado y, sobre todo, investigar constantemente en los 2 idiomas en campo de trabajo concreto. Si se trata del campo de traducción jurídica, deberá estar al tanto de ambos ordenamientos jurídicos constantemente, de las nuevas leyes, sentencias, enmiendas a las leyes, tipos de contratos, modelos de los mismos, etc.

Para terminar, sería conveniente dar a conocer al lector que las personas que nacen entre 2 culturas destinan el 50% de su aprendizaje a cada una de las culturas/leguas objeto de trabajo. Lo que supone no destinar el 100% de su capacidad de aprendizaje a una cultura en concreto.