El intérprete español – inglés no siempre se valora como se merece, a pesar de ser fundamental en el éxito de un negocio o de un congreso. Son dos de los idiomas más hablados en el mundo y además, el inglés es la lengua franca por excelencia, es decir la lengua más utilizada entre hablantes de lenguas distintas. Por consiguiente, en España hay muchas personas con conocimientos en ambas lenguas. Como se da por sentado que la mayoría de la gente sabe inglés, no se valora la necesidad de la presencia de un profesional para realizar una interpretación entre español e inglés en diferentes situaciones.

Entonces, ¿significa eso que cualquiera que hable inglés puede ser intérprete? Posiblemente esa idea esté bastante extendida. Sin embargo, el papel de un intérprete formado es imprescindible para asegurar la calidad de la comunicación y evitar que esta falle, tanto en un evento, como en conferencias o reuniones. No disponer de un intérprete de español a inglés en un momento clave puede marcar la diferencia entre ganar un cliente o perderlo.

Persona bilingüe vs Interprete

Cabe destacar la  diferencia entre una persona bilingüe de español e inglés y un intérprete de estas combinaciones lingüísticas ya que el intérprete profesional tiene la formación para poder entender y transmitir conocimientos especializados.  La interpretación no consiste en la simple transmisión palabra por palabra de una lengua a otra de lo que dicen los interlocutores, sino que es saber transmitir un mensaje manteniendo la actitud del emisor. Si el papel del intérprete se realiza correctamente, el receptor del mensaje además, tendrá la sensación de estar hablando directamente con el emisor del mensaje y no con el intérprete. Es decir, un buen intérprete es aquel cuya presencia pasa inadvertida. Esta es una cualidad que no puede ser asegurada por una persona bilingüe con conocimientos de ambas lenguas que no haya recibido una formación profesional.

De la misma manera que el hecho de saber conducir no nos convierte en Fernando Alonso.