Para los especialistas del campo de la traducción hay una pregunta recurrente o más bien una duda que han intentado aclarar o sea:”Traducir el intraducible”.

Alternando análisis teóricas a análisis más concretas y prácticas, en varias combinaciones de idiomas, han logrado a la conclusión de que el traductor perfecto, para estos casos,  también tiene que ser mediador lingüístico cultural.

De hecho este último es capaz de conciliar el aspecto técnico de la traducción con la comprensión del aspecto cultural en el texto original adaptándolo perfectamente al texto traducido.

Con esta estrategia y con esta capacidad, allí donde no exista una traducción de un término, el traductor-mediador conseguirá eliminar las dificultades buscando otro término que pueda tener el mismo papel y el mismo sentido en la comprensión del texto traducido.