Se han desarrollado muchas herramientas de traducción automática con el fin de facilitarnos la comunicación intercultural tan importante que está teniendo lugar en el contexto internacional de hoy en día.

Aunque estas herramientas nos pueden ser muy útiles para entender alguna frase suelta en internet, hay que tener mucho cuidado cuando queremos entender una frase un poco más compleja o un párrafo, ya que se suele perder el sentido de la frase.

Más peligroso aún es usarlo para una traducción que vayamos a publicar o utilizar en un contexto empresarial.

Uno de los problemas de la traducción automática es la polisemia, o sea el hecho de que una palabra tenga más de un significado según el contexto en el que aparezca. Ello lleva a que un cartel que dice No smoking in building que equivale a ‘Prohibido fumar’ en español, se “traduzca” (si se puede llamar así) por una secuencia de palabras sin sentido en español: ‘El ningún fumar’. Este tipo de traducciones erróneas también se pueden encontrar en etiquetas de ropa. Nos podemos encontrar unas indicaciones de ¡cuidado! que dicen: Hand wash, do notbleach, do nottumble, cooliron que le comunica al propietario que debería ‘lavar a mano, no lavar con lejía, no secar con la secadora, planchar en frío’. Sin embargo, en la etiqueta viene lo siguiente: ‘mano se lava, no blanquear, no caiga, hierro chulo’,  es decir,el propietario no sabe cómo cuidar su ropa.

Otro conflicto de la traducción automática surge por los falsos amigos, que son aquellas palabras que se parecen en distintos idiomas pero cuyos significados no tienen nada que ver. Un ejemplo de falsos amigos son las palabras ‘éxito’ en español y exit en inglés que significa ‘salida’. La confusión entre estas dos palabras ha llevado a que en Starbucks se tradujera Exit only que significa ‘solo salida’ por ‘Éxito aquí’.