El intérprete es una persona que debe tener una gran capacidad de concentración, una gran formación intelectual y debe ser capaz de mantener la calma.

A pesar de estas características personales, desde el punto de vista profesional está claro que los requisitos fundamentales son:

competencias lingüísticas excelentes y una cultura general de alto nivel.

Un intérprete debe ser capaz de comprender y volver a elaborar rápidamente el mensaje en otro idioma, sin perder la calma por cambios imprevisto de agenda o de situación.

Una persona con estas aptitudes y con una clara pasión hacia los idiomas puede plantearse empezar la carrera de interpretación.