El plazo de entrega de una traducción al que nos hemos comprometido con un cliente es uno de los factores claves por el que podemos fidelizar, ganar o perder muchos clientes. Los plazos de entrega deben ser ambiciosos pero realistas. Es mejor decirle a un cliente que no podemos cumplir con el plazo de entrega que nos exige o demanda por sus necesidades que comprometernos a un plazo de entrega excesivamente ambiciosos y no entregar la traducción a tiempo.

Las consecuencias de entregar una traducción tarde pueden variar en función de los clientes y del tiempo de retraso que tenga una traducción. Es decir que nuestro cliente nos podría desde penalizar con una multa económica hasta perder el cliente.
Hay que tener en cuenta los imprevistos que nos puedan surgir a la hora de entregar una traducción. Estos imprevistos son de diversa índole y a continuación podemos ofrecer una serie de ejemplos: revisiones que no se han hecho, falta de maquetación de los textos de entrega, postedición, que un traductor vaya por debajo del ritmo de traducción y no se ajuste al plazo, que perdamos la traducción por completo o parte de ella,etc…

Por ello, es importante que fijemos un plazo de entrega de traducción realista para que podamos cumplir siempre las necesidades de nuestros clientes.