A finales de la década de los 70 y principios de los 80, las empresas de traducción y particulares del sector decidieron sacar rentabilidad a sus negocios y, por consiguiente, a su trabajo. Por ello, tomaron la decisión de reutilizar las traducciones realizadas en el pasado y sacarles partido para las que hiciesen en el presente y en el futuro. De este modo, se crearon las primeras memorias de traducción que servían para no tener que traducir texto que ya se había traducido en el pasado.

Durante los 80 y los 90 estas memorias se fueron mejorando de tal modo que pudiésemos reutilizar las traducciones del pasado en nuevos textos. Asimismo, se crearon otras herramientas asistidas por ordenador que complementaban a las memorias como fueron las bases de datos terminológicas y los glosarios especializados.

De esta forma, se empezó a funcionar en las empresas y agencias de traducción con la traducción asistida por ordenador (TAO). La función principal de la traducción asistida por ordenador es almacenar las traducciones que vamos haciendo para utilizarlas en traducciones presentes y futuras. Se trata de que los programas y herramientas informáticas obtengan porcentajes de coincidencia de texto entre las traducciones que vamos a hacer y las que ya tenemos almacenadas. Por ello, obtenemos porcentajes de coincidencia desde el cien por cien hasta ninguna coincidencia. La razón de utilizar estas herramientas reside en la eficiencia en el trabajo porque podremos alimentar nuestros sistemas constantemente con todas las traducciones que vayamos haciendo.

Con la TAO conseguimos un control de calidad excelente.

Además de las funciones y ventajas comentadas anteriormente, las memorias de traducción permiten alinear textos de traducción y crear glosarios y bases de datos terminológicas por campos de traducción como traducción jurídica, financiera, económica y técnica y por combinaciones de idiomas de trabajo.

Es importante que las agencias de traducción estén a la vanguardia de las nuevas tecnologías y las utilicen como una ayuda pero no como una herramienta de traducción. Estas herramientas de traducción deben ser siempre supervisadas por el ojo humano. De esta forma, conseguiremos una magnífico rendimiento a través de complementar la actividad de traducción del ser humano con las memorias de traducción y herramientas de traducción.