Resulta interesante entender de dónde proviene el significado de la palabra “texto” para la posterior traducción del “mismo”.

Procede del latín “textus” y significa tejido, enlace. De ahí que los textos presenten muchos elementos relacionados entre sí, las palabras, de forma lineal, pero a veces formando un entramado en el que es fácil perderse.

La traducción no debe realizarse de la misma forma lineal, es decir, colocando las palabras traducidas justo debajo de las originales. Por ello es importante hacer una lectura inicial y global para entender el “entramado” y luego adaptarlo a las palabras destino.

En latín resulta curiosa la traducción de algunas frases de forma literal:

Latín: Ave Caesar, morituri te salutant.
Traducción correcta: Salve César, los que van a morir te saludan.
Traducción del alumno: Las aves del César morían por falta de salud.

Latín: Cogito, ergo sum.
Traducción correcta: Pienso, luego existo.
Traducción del alumno: Le cogí lo suyo

Latín: Caesar mandavit enemici ab porto Ostiae
Traducción correcta:César arrojó a los enemigos del puerto de Ostia.
Traducción del alumno: El César de una ostia arrojó a los enemigos del puerto