En este mundillo siempre hemos escuchado eso de que la traducción es el segundo oficio (los profesores siempre nos dejaban la libertad de descubrir cuál era el primero) más antiguo del mundo ¡El segundo!  Imagínate la cantidad de anécdotas y curiosidades que han ido surgiendo a lo largo de todo este tiempo.

¡Vamos a ver algunas de ellas!

-Si nos remontamos al devoto pasado mientras pensamos en la palabra “traducción” es inevitable que se nos venga a la cabeza la Biblia ¿Sabías que se ha traducido a 2932 idiomas? (Al menos un libro de la Escritura, según The International Bible Society.) Pues bien, aunque originalmente se escribió en griego y en hebreo, su versión oficial es La Vulgata, que es su traducción al latín. Al traducirlo, se cometieron algunos errores que quedaron marcados por los siglos de los siglos: por ejemplo, haciendo honor al famoso dicho Traduttore Traditore, al pobre Moisés le retrataron los artistas contemporáneos con cuernos en la cabeza; ¿por qué? Pues bien, el hebreo original “keren or” se refería en su momento al resplandeciente rostro de Moisés: es una pena que el traductor leyera “karen”, que hace referencia a “cuernos”.

-‘Quisiera enviarle a vuestra merced alguna cosa, pero no sé qué envíe, si no es algunos cañutos de jeringas, que para con vejigas los hacen en esta ínsula muy curiosos; aunque si me dura el oficio, yo buscaré qué enviar, de aldas o de mangas’ ¿Te suena de algo? Si la respuesta es que no, es porque eres uno de los 8 de cada 10 españoles que no se ha leído el Quijote. Por eso, Andrés Trapiello decidió traducir “del español al español” simplificando la que es considerada por muchos la mayor obra maestra de la literatura y haciéndosela llegar a miles de personas que, de no ser por él, no habrían accedido en detalle a las escabrosas aventuras de este caballero y su hidalgo.

Los traductores pueden llegar a hacer verdadera magia: y eso es lo que consiguieron ya no solo traduciendo los 7 volúmenes de la saga, sino haciendo que cada detalle llegara a todos los lectores de Harry Potter, independientemente del idioma que hablaran. Por eso, las decisiones que hay que tomar deben ser medidas al milímetro: ¿por qué se tradujo el nombre de Wormtail a Colagusano pero no el de la profesora Sprout? También nos hemos enterado de que la familia Weasly le debe su nombre a las pobres y desafortunadas comadrejas (del inglés “weasel”), que Albus significa “blanco” en latín y que Malfoy viene del francés “mal foi”, mala fe. Suponemos que la decisión de mantener sus nombres originales fue la adecuada: profesora Brotes, familia Comadreja, Albus Blanco y Draco Malafé no suenan del todo convincentes (¿o será que no estamos acostumbrados a ellos?)

-Seguro que Gabriel García Márquez no era consciente del éxito que iba a tener su obra maestra, que cuenta ya con más de 100 ediciones, así que ni mucho menos se iba a imaginar que tendría que lidiar con algunos de los 49 idiomas a los que ha sido traducida. Y lidió tanto para bien como para mal: desde su disgusto porque en la traducción al ruso censuraron las partes sexuales de la novela hasta su admiración por el traductor Gregory Rabassa, del cual dijo que su traducción superaba el original.

-Fuera del ámbito literario, también nos han parecido muy curiosos errores REALES de traducción médica. Por ejemplo, ¿no te parecería sospechoso que en un prospecto te indicara tomar una pastilla once veces? Pues es más común de lo que te crees: esto viene por la errónea traducción del inglés “once” (una vez) al número español once. Los pacientes de “prótesis no modificables que deben ser cementadas” tienen que seguir que trinan cuando, por culpa de la mala traducción “prótesis que no necesita cemento” (del inglés “non modular cemented”) siguen teniendo numerosos problemas de movilidad y aproximadamente la mitad de ellos tiene que volver a operarse.

Todos estos errores y curiosidades son solo meros ejemplos, pero nos podemos encontrar miles de ellos simplemente dando un paseo por la calle y prestando un poco de atención, por ejemplo, a las traducciones de menús. Suponemos que en más de alguna ocasión habrás pedido “corageous potatoes” para picar.

Y tú, ¿cuántos casos conoces?

Hace poco publicamos un artículo sobre el peligro que supone el empleo de un traductor automático. Insertando un texto en una herramienta de traducción automática, la traducción suele estar muy lejos de ser satisfactoria. El significado tanto de las palabras como el de las frases depende del contexto en el que aparecen. Y las estructuras sintácticas son algo que el traductor automático no es capaz de reconstruir. Veamos por lo tanto qué pasa si traducimos este mismo texto con un traductor automático de español a chino y de vuelta a español.

El resultado es el siguiente:

Recientemente hemos publicado sobre el uso de la traducción automática de mercancías peligrosas. Insertar texto herramientas de traducción automática, la traducción es a menudo mucho que desear. Por lo tanto de acuerdo con el significado de las palabras que aparecen en el contexto de la frase. Y la estructura sintáctica es algo que la traducción automática no puede ser reconstruido. Deje lo tanto, si traducimos del español a China y regresó a España el mismo texto es traducido automáticamente por lo que sucede.

Como se puede observar, el texto resultante no solo es casi imposible de entender, sino que además, se han cambiado algunos sentidos y se añade información falsa, como por ejemplo «mercancías peligrosas» en la primera frase.

Si quiere traducir un texto, entonces cuente mejor con una persona física con criterio y formación en traducción, sobre todo si su intención es publicarlo. De lo contrario se arriesgará a perjudicar su imagen profesional.

Uno de los retos más complicados a los que se enfrenta el traductor son los juegos de palabras. El juego de palabras es un recurso lingüístico que consiste en la ambigüedad de unas palabras por tener más de un posible significado. La dificultad que supone la traducción de estos recursos se debe a las diferencias entre los distintos idiomas en cuanto a la polisemia. La polisemia es la «pluralidad de significados de una palabra o de cualquier signo lingüístico» (RAE). En español tienes por ejemplo la palabra ‘banco’ que entre otros tiene los significados de un asiento alargado con respaldo y de un establecimiento público donde depositar nuestro dinero. Sin embargo, en inglés hay dos palabras distintas para los dos significados que tiene ‘banco’: bank para establecimiento y bench para el asiento.

Cuando el traductor se enfrenta a un juego de palabras que por falta de polisemia en el idioma destino no se puede traducir literalmente, tiene que poner a prueba su creatividad. Un ejemplo de solución en una situación así se puede observa en el episodio 21 de la 4ª temporada de la comedia The Big Bang Theory.

Dos de los protagonistas, Amy y Sheldon, llegan a casa de Amy después de una fiesta y ella le pide entrar. En inglés dice lo siguiente:

Amy:                     Would you like to come in for a nightcap?

Sheldon:             If you are referring to the beverage: you know, I don’t drink. If you are referring to the hat you have on while wearing a night shirt holding a candle, I have one.

Amy le pregunta a Sheldon si quiere pasar a por un nightcap que se puede traducir como ‘gorro de dormir’ o ‘bebida que se toma antes de acostarse’. De ahí surge la situación cómica porque Sheldon le pregunta a Amy a cuál de las dos opciones se refiere.

En español no se puede hacer uso de este juego de palabras ya que no existe equivalente a nightcap. Sin embargo se solucionó de la siguiente manera:

Amy:                     ¿Pasas a tomar algo relajante?

Sheldon:             Si te refieres a una bebida alcohólica ya sabes que no bebo. Si te refieres a las pastillas que toma la gente para dormir a pierna suelta, tampoco tomo.

Para poder mantener el juego de palabras, se sustituyó el gorro de dormir por pastillas y se ha conseguido salvar la situación cómica.

En todo tipo de traducciones es imprescindible tener en cuenta el contexto, pero es en la traducción de series de televisión donde hay que tener especial cuidado al respecto. Si el traductor está traduciendo el séptimo capítulo de la quinta temporada de una serie, es importante tener en cuenta el contenido de los capítulos de cada una de las temporadas anteriores a los que podrían hacer referencia. De lo contrario puede haber errores de traducción como ocurre en el siguiente ejemplo de la sexta temporada de la serie «Sexo en Nueva York»:

La protagonista Carrie Bradshaw sabe que su actual novio tiene o un hijo o una hija y quiere saber si se trata de una chica o un chico. No se atreve a preguntarle directamente por  el sexo, por lo que decide reformular la pregunta en otra diferente. En inglés hace la pregunta «How old is__?» («¿Cuántos años tiene___?») con la intención de que su novio termine la pregunta con «she» («ella») o «he» («él») y así obtenga la respuesta a su verdadera pregunta sobre el sexo del hijo.  En la versión española se pierde esta intención pragmática ya que la pregunta que formula ella se traduce como «¿Cuántos años….?», omitiendo «tiene». El novio termina la pregunta con «tiene», omitiendo el sujeto ‘él’/’ella’.  Por lo tanto, en este caso la pregunta sobre si el novio tiene una hija o un hijo queda sin contestar.

La intención que tiene Carrie al formular la pregunta se conoce gracias a diálogos entre ella y sus amigas anteriores a esta escena en los que les explica que tenía la intención  de averiguar si su novio tenía una hija o un hijo. En este caso es bastante obvio que el error de la traducción se debe a la falta de consideración del contexto.

La traducción presenta siempre innumerables obstáculos y complicaciones que en muchas ocasiones no sabemos cómo enfrentar. Uno de estos problemas que podemos encontrar prácticamente en todas las traducciones son los nombres propios.  Hay muchos tipos de nombres propios (eso ya lo sabemos todos) como los nombres de personas, lugares, nombres de empresas, de productos, etc. A menudo puedes encontrar estos nombres en las traducciones y dudar si se traducen o no.

Generalmente, no se traducen, pero como siempre en esta vida, hay excepciones para todo.  Por ejemplo, los nombres propios de personas; podemos pensar que nunca se traducen ya que por mucho que cambie el idioma, esa persona no se cambia de nombre cada vez que va a un lugar con un idioma diferente, aunque como excepción están los asiáticos que suelen adaptar su nombre para hacérselo más fácil a los occidentales. Sin embargo, también hay otras excepciones. En la traducción literaria puede ser más lógico y útil traducir el nombre de ciertos personajes, ya que suelen ser nombres escogidos a propósito, no al azar porque así lo quiso el escritor. Muchos están escogidos con un propósito, normalmente hacen referencia a alguna característica del personaje como su carácter o su físico. Por ejemplo, en los famosos cómics de Astérix y Obélix, el escritor no eligió estos nombres porque sí: Astérix hace referencia a “asterisco” debido al pequeño tamaño del personaje; en cambio, Obélix hace referencia a un “obelisco” por el gran tamaño que representa este monumento el cual va acorde con el tamaño de Obélix. Otro ejemplo de nombres con significado es el de Scar, el tío de Simba en el Rey León, al cual le eligieron este nombre por la cicatriz que lleva. En los libros de Harry Potter también los nombres tienen su significado:  Albus Dumbledor (Albus es blanco en latín); Malfoy (en francés  “mal foi” significa mala fe). Estos nombres no fueron traducidos en su momento al español, en cambio sí se tradujeron en otros idiomas para adaptar el significado. Como conclusión, no existe ninguna regla que hay que seguir obligatoriamente, queda siempre a merced del cliente o del traductor.

Un aspecto muy importante que hay que tener en cuenta en la traducción es la adaptación cultural. Según el objetivo de la traducción hay que mantener toda la información del texto original o adaptarla a la cultura de los destinatarios.

Un contexto en el que hay que ser fiel al original es, por ejemplo, el legal. Si se trata de traducir un contrato, no se puede adaptar la información a la cultura del idioma de destino ya que de esta manera podría afectar a las condiciones del contrato, es decir, si se mencionan volúmenes de dinero en dólares canadienses, no se pueden cambiar por euros o cualquier otra moneda.

Sin embargo, esto cambia en otros contextos como en el marketing o la literatura. Si queremos por ejemplo llamar la atención para atraer nuevos clientes, venderles un producto  o hacer que se sientan identificados con el texto (mensaje) en cuestión, es preciso adaptar distintos conceptos a su cultura. De esta manera no se sentirán ajenos al texto o al producto.

Digamos por ejemplo que una marca de ropa americana quiere distribuir su moda en un país europeo. Un factor importante que hay que tener en cuenta es que las tallas son diferentes. A un español por ejemplo no le dice mucho que la talla de los zapatos sea un 5, un 6 o un 7. Otra unidad que habría que convertir para adaptarse al cliente es la moneda. Para valorar si comprar un producto o no, un factor determinante es el precio; pues conviene que el cliente sepa cuanto le va a costar sin tener que hacer cálculos para conocer el precio en su moneda.

Además de las unidades, también hay conceptos que requieren adaptación Cuando se acerca el final de año, a menudo se aprovecha la navidad como marketing para vender juguetes. Si se elige esta estrategia, más vale asegurarse de que en la cultura se celebre esta tradición.

Se han desarrollado muchas herramientas de traducción automática con el fin de facilitarnos la comunicación intercultural tan importante que está teniendo lugar en el contexto internacional de hoy en día.

Aunque estas herramientas nos pueden ser muy útiles para entender alguna frase suelta en internet, hay que tener mucho cuidado cuando queremos entender una frase un poco más compleja o un párrafo, ya que se suele perder el sentido de la frase.

Más peligroso aún es usarlo para una traducción que vayamos a publicar o utilizar en un contexto empresarial.

Uno de los problemas de la traducción automática es la polisemia, o sea el hecho de que una palabra tenga más de un significado según el contexto en el que aparezca. Ello lleva a que un cartel que dice No smoking in building que equivale a ‘Prohibido fumar’ en español, se «traduzca» (si se puede llamar así) por una secuencia de palabras sin sentido en español: ‘El ningún fumar’. Este tipo de traducciones erróneas también se pueden encontrar en etiquetas de ropa. Nos podemos encontrar unas indicaciones de ¡cuidado! que dicen: Hand wash, do notbleach, do nottumble, cooliron que le comunica al propietario que debería ‘lavar a mano, no lavar con lejía, no secar con la secadora, planchar en frío’. Sin embargo, en la etiqueta viene lo siguiente: ‘mano se lava, no blanquear, no caiga, hierro chulo’,  es decir,el propietario no sabe cómo cuidar su ropa.

Otro conflicto de la traducción automática surge por los falsos amigos, que son aquellas palabras que se parecen en distintos idiomas pero cuyos significados no tienen nada que ver. Un ejemplo de falsos amigos son las palabras ‘éxito’ en español y exit en inglés que significa ‘salida’. La confusión entre estas dos palabras ha llevado a que en Starbucks se tradujera Exit only que significa ‘solo salida’ por ‘Éxito aquí’.

Cada vez más empresas españolas quieren tener presencia en el extranjero debido a que el mercado español no está pasando por su mejor momento como todo el mundo sabe ya.

Por norma general, las empresas que deciden ir al extranjero suelen tener bastante éxito, hasta el punto incluso de tener más mercado en el extranjero que en España. Sin embargo, para poder tener éxito, sobre todo al principio, en un país extranjero donde las costumbres y el idioma son diferentes, lo más importante es la traducción adecuada del servicio o productos que se van a exportar, así como el slogan con el que la empresa se presenta a un nuevo público.

Ya son bastante conocidos por ejemplo, los famosos modelos de automóvil  Mitsubishi Pajero, Nissan Moco o Mazda Laputa. Evidentemente, la persona encargada de los nombres comerciales de estos modelos no tuvo en cuenta el significado de estas palabras en España, detalle que parece bastante importante a la hora de su comercialización en nuestro país. Otros ejemplos bastante curiosos son la compañía aérea American Airlines, que quiso anunciar en México sus nuevos asientos de cuero en primera clase, para lo que tradujo el slogan en inglés “Fly in leather” como “Vuela en cuero”; sí, en México tiene el mismo significado que en España. Otro divertido ejemplo es la campaña que The Dairy Association llevó a cabo en México, la cual rezaba en inglés “gotmilk?” y fue traducida como “¿estás lactando?”. El último ejemplo: la marca de aspiradoras Electrolux utilizó el siguiente slogan  en Estados Unidos “Nothing sucks like Electrolux”, cuando “sucks” allí tiene un significado negativo y significa “apesta” (“Nada apesta como Electrolux”). ¿De verdad quieres internacionalizar tu empresa y a la vez ser el hazme reír del mundo entero?  Parece que las personas que se encargaron de estas campañas no contaban con un buen servicio de traducción, o ni siquiera lo contrataron.

Un diccionario contiene todas las distintas posibles traducciones de un término, mientras que el traductor capta la idea del término y la transmite en el idioma de destino.

Esto resulta en que hay muchas palabras, matices, ideas que no se pueden traducir usando únicamente el diccionario, sino que hay que aplicar el conocimiento cultural tanto del idioma de origen como del de destino.

Para poder interpretar correctamente el significado cada palabra es importante. Es por eso que la mejor forma de contabilizar una traducción es por palabra de texto origen ya que son las que tiene que procesar el traductor para poder transmitir el mensaje a los destinatarios en el idioma destino.

Suele ocurrir que se pida que no se cobre, por ejemplo, por la traducción de números o artículos porque los primeros son iguales en los dos idiomas y los segundos carecen de un significado propio. Sin embargo, resulta que hay que copiar los números con mucho cuidado, además de revisarlos a fondo y en muchas ocasiones incluso adaptar el formato en el idioma destino, como en caso de las fechas,  cambiar libras por kilos o el formato de decimales y millares. Un ejemplo: en traducciones médicas, técnicas, manuales cualquier mínimo error en el número y puede pasar que le des una sobredosis a un paciente o te pases de peso o de medidas al construir maquinaria delicada. Estos no parecen errores sin importancia, ¿no?

El hecho de cobrar por todas las palabras, ya sean números, artículos o cualquier otra palabra, símbolo o carácter que a simple vista parezca que carece de importancia es para garantizar la calidad, porque lo que se paga es lo que se va a traducir y a revisar. Si no se paga el servicio, no se realiza y no hay garantía de calidad.

Es muy interesante ver las similitudes que existen entre los distintos idiomas de Europa como por ejemplo, entre el inglés y el español. La cercanía de las culturas indoeuropeas hace que tengamos refranes prácticamente iguales en los distintos idiomas.

Uno de los proverbios que es igual en inglés y en español, además de otros idiomas europeos como por ejemplo, el alemán es:

A caballo regalado no le mires el diente

Don’t look a gift horse in the mouth

Esta expresión se utiliza para decir que no critiques un regalo. El significado tiene como origen el comercio de caballos, ya que la edad de estos se calcula por la prominencia de sus dientes.

Otro ejemplo es:

El hábito no hace al monje

Clothes don’t make the man (La ropa no hace al hombre)

Este refrán hace referencia a la apariencia. Por mucho que intentemos o aparentemos ser algo para lo que nos faltan las cualidades, nunca lo conseguiremos.

Es interesante destacar que incluso en culturas lejanas a la nuestra existen expresiones comparables.

En Malí (África) por ejemplo se dice:

No importa cuánto tiempo un tronco pase en el agua, nunca llegará a ser cocodrilo

Esta frase expresa la misma idea que los refranes europeos, pero se puede observar claramente la diferencia cultural: los valores significativos europeos son la moda y la religión, mientras que en Malí se hace referencia a la fauna africana.

Como se puede ver, la traducción de proverbios presenta un reto para el traductor ya que tiene que buscar un equivalente en el idioma meta, si es que existe.

Muy poca gente conoce realmente en qué consiste la traducción.

Es habitual que se soliciten traducciones a una agencia exigiendo unos plazos completamente irreales y, a la vez, que la traducción sea de la mejor calidad.

La idea de que traducir es muy fácil y se hace en un momento está más extendida de lo que debería, debido al gran desconocimiento que existe, por parte de la mayoría de la gente, de lo que realmente significa traducir; y eso que se trata de una actividad tan antigua como los jeroglíficos de Egipto.

Traducir implica comprender un texto que está en otra lengua y saber transmitir los conceptos a otra; por lo que no se trata simplemente de copiar o reproducir literalmente algo sin saber qué se está diciendo. Teniendo esto en cuenta, el traductor necesita un proceso que en ocasiones, dependiendo del tipo de texto, puede ser largo y complicado para poder expresar correctamente todo lo que dice el texto original. Un traductor no lo sabe todo y debe también realizar una labor de documentación o investigación, aumentando así el tiempo que necesita para traducir. Además de todo esto, hay que añadir un proceso posterior de revisión para comprobar que está todo correcto.

Y además está el formato: la maquetación. Ese gran problema a la que se enfrentan la gran mayoría de traductores y gestores, cuya formación  lingüística e informática en sus aspectos básicos, muchas veces no da para llevar a cabo grandes obras artísticas. Dicho esto, traducir es un proceso complejo que además de traducir implica muchas otras actividades y que por lo tanto, no es algo que se haga en dos días. Una buena traducción requiere tiempo y esfuerzo. Debería ser una profesión mucho más valorada de lo que lo está actualmente, porque sin la traducción, ¿cómo se expandirían al extranjero todas esas empresas que, debido a la recesión, se han visto obligadas a buscar nuevos mercados en el exterior?

Gales es un país bilingüe con inglés y galés como las dos lenguas oficiales. Es por eso que todas las señales de tráfico y los carteles que puedes encontrar en ese país son también bilingües.

Por ello, en un cartel en la ciudad galesa Swansea también querían poner en ambos idiomas el texto que en inglés dice:

«Prohibido el paso a vehículos pesados. Zona residencial» .

La traductora que contactaron para realizar la traducción no estaba en su oficina en el momento que le entró el email de petición y así se lo comunicó a los solicitantes.

» No estoy en la oficina ahora mismo, envíeme el trabajo para traducir.»

Por desgracia la traductora habla galés, idioma en el que aparece su autorespuesta, pero los solicitantes no.

El resultado fue que los solicitantes tomaron la autorespuesta por la traducción y, sin dudarlo, la colocaron en el cartel. Es decir, mientras que los angloparlantes saben que no deben pasar si conducen un vehículo pesado, el hablante de galés solo queda informado de la ausencia de la traductora.

Este accidente solo es uno de los ejemplos de traducción errónea y uno de los muchos indicios de la importancia que tiene la traducción. Lo que es aun peor, es que en muchas otras ocasiones directamente no se contacta con ningún traductor profesional, sino que cualquiera que chapurrea el idioma hace un intento de traducción.

Está claro que para evitar que ocurran estas cosas, es esencial contar con un traductor profesional y que un nativo del idioma en cuestión revise la traducción antes de que se publique.

Pídenos presupuesto sin
compromiso