Muchas personas piensan que las herramientas de traducción automática son eficaces y acabarán substituyendo a los traductores pero nada más lejos de la realidad que tal afirmación.

Si nos vemos ante la necesidad de tener que comprender un documento redactado en un idioma que desconocemos, nos puede ayudar a salir del paso el utilizar algún programa de traducción automática. No obstante, hay que tener claro que el hacer esto nos puede dar lugar a errores graves de traducción y no solo por la corrección gramatical si no por la interpretación del texto origen.

Un traductor automático no entiende de metáforas, frases hechas, vocabulario coloquial, campos lingüísticos muy especializados etc. Por no hablar de la lingüística de la traducción, que suele resultar pobre y gramaticalmente incorrecta.

Como mencionaba al principio, nos puede ayudar a modo particular para nuestro propio entendimiento pero jamás deberíamos presentarle a nadie un texto que haya sido obtenido directamente de una herramienta de traducción automática ya que se nota mucho y de una mala imagen.

La mejor opción si tenemos que traducir documentos que vayan a divulgarse es recurrir a un traductor profesional, que nos garantizará la máxima calidad y corrección.