El acuerdo mediante el que se le realiza una traducción a un cliente es el presupuesto. El presupuesto es una piedra clave que se encuentra al inicio del proceso de traducción. De hecho, se considera como el visto formal que da un cliente para que una agencia de traducción empiece a trabajar en un encargo de traducción.

En el presupuesto de traducción se valoran todos los servicios que se le prestarán al cliente. Se empieza por hacer un recuento del texto que necesita traducir el cliente. A este recuento se le pueden añadir otros servicios, como la maquetación, la urgencia, elaboración de glosarios, homogeneización, revisión, etc…

Es muy importante que lleguemos a un acuerdo con el cliente en cuestión de precio. Podemos establecer un acuerdo marco con el cliente si vemos que este puede tener un volumen elevado de traducción a largo plazo. La razón de este acuerdo es beneficiar al cliente en términos económicos y las agencias de traducción se benefician de tener retenido al cliente.

Por otro lado, podemos enviar siempre al cliente un presupuesto para cada traducción que nos solicite. Sin embargo, el cliente nos dirá que le hagamos un descuento teniendo en cuenta que nos está dando mucho volumen de trabajo.

Con el presupuesto final a un cliente también podemos utilizar la memoria de traducción como herramienta con el objetivo de bajar el precio de forma significativa al cliente y guardando de rentabilidad para la agencia dado que nuestra memoria cada vez estará más alimentada y habrá más texto repetido.